El consumo de cannabis es cada vez más prevalente en el mundo y los debates sobre su legalización son cada día más frecuentes. En el año 2020 fueron 209 millones las personas que consumieron cannabis y, en el plano latinoamericano, Chile es el país con mayor consumo de cannabis.
Considerando estos datos, resulta relevante conocer los efectos a largo plazo que tiene el consumo repetido de cannabis, especialmente los efectos sobre el comportamiento. Un comportamiento que ha demostrado verse afectado por el consumo de cannabis es la conducta locomotora. En humanos se ha visto una asociación entre el uso de cannabis y los accidentes de tránsito, lo que podría vincularse con los efectos que el cannabis tiene sobre nuestra conducta locomotora, al menos de forma aguda. Por ello, conocer estos efectos adquiere una relevancia de salud pública.
Habitualmente el consumo de cannabis no se realiza una sola vez en la vida, sino que los humanos consumen en repetidas ocasiones a lo largo del tiempo. Uno de los fenómenos que ocurre debido al consumo crónico de una droga es la tolerancia a sus efectos, es decir, que algunos de los efectos producidos por la droga disminuirán en función del consumo repetido de la misma o, lo que es lo mismo, que necesitaremos consumir una mayor cantidad de la droga para obtener los efectos que tuvimos la primera vez que nos drogamos.
Algunos autores han planteado que el desarrollo de la tolerancia es específico al contexto habitual en el que las personas se drogan. Sabemos que nuestro consumo de drogas suele ocurrir ante claves ambientales específicas, por ejemplo, es común que ocurra en fiestas, pero también es probable que lo hagamos frecuentemente con el mismo grupo de amigos, cuando estemos experimentando una emoción en específico (por ejemplo, drogarse cuando estamos tristes) o incluso frente a cambios en la temperatura (beber cuando tenemos frío, por ejemplo). Considerando eso, es muy probable que esas claves se asocien a los efectos de la droga, anticipando que consumiremos, por ejemplo, el ver a nuestros amigos y amigas con las que nos drogamos habitualmente es una clave ambiental que predice que probablemente nuestro organismo recibirá una determinada droga.
Un aspecto importante es que nuestro cuerpo tiene tendencia a mantener el equilibrio interno. Sin embargo, el consumo de drogas lo que hace es perturbar ese equilibrio, por lo que nuestro cuerpo reacciona para devolver a nuestro organismo al estado de equilibrio. La vuelta al estado de equilibrio será lenta inicialmente, pues no existe nada que prediga que la droga vendrá en un determinado momento. Sin embargo, cuando existen claves ambientales que predicen que la droga llegará, nuestro organismo emitirá respuestas que van a contrarrestar el efecto de la droga de forma anticipada, provocando que el efecto final del consumo de la droga sea menor lo que, como vimos anteriormente, es conocido como tolerancia.
Como mencionamos, la tolerancia parece ser específica al contexto habitual de consumo, es decir, al contexto en el que se encuentran las claves ambientales que predicen las drogas. Una consecuencia lógica de aquello es que, si quitamos las claves ambientales, vale decir, si consumimos en un contexto novedoso, la tolerancia a la droga será menor o desaparecerá, lo que conocemos como especificidad contextual de la tolerancia.
Hasta el momento ningún estudio ha evaluado la tolerancia a los efectos del cannabis desde esta perspectiva, por lo que el Laboratorio de Psicología Experimental: Prof. Ronald Betancourt Mainhard, en el marco del proyecto ANID-Fondecyt 1191619, se propuso la tarea de evaluar los efectos iniciales del consumo de cannabis sobre la locomoción, el desarrollo de tolerancia a dichos efectos producto de la administración repetida de la droga, y ver qué tan específico al contexto habitual de consumo es la tolerancia desarrollada comparando los resultados obtenidos en el contexto habitual contra los resultados obtenidos en un contexto en el que nunca se había consumido.
Una forma de evaluar científicamente estos efectos es la utilización de modelos animales. En nuestro experimento se utilizaron ratas Sprague Dawley, tanto machos como hembras. Entre las ventajas de la utilización de modelos animales se encuentra el control de la historia de aprendizaje de los sujetos, control sobre el ambiente en el se encuentran y la posibilidad de realizar varias manipulaciones experimentales, lo que nos permite realizar experimentos con la finalidad de obtener relaciones causales.
Los resultados indican que el consumo inicial de cannabis afecta la conducta locomotora, lo que se ve reflejado en una mayor actividad locomotora en el grupo que recibió la droga en comparación con otro grupo que no recibió la droga. Por el lado del desarrollo de la tolerancia, los sujetos que recibieron cannabis mostraron respuestas de tolerancia en función de las repetidas administración a lo largo del tiempo, es decir, redujeron su conducta locomotora a medida que recibían más administraciones de cannabis. Sin embargo, al evaluar la especificidad al contexto habitual del consumo de la tolerancia, observamos que no existían diferencias al recibir la droga en el contexto habitual en comparación con un contexto novedoso, es decir, un contexto en el que nunca habían recibido droga.
La importancia de los resultados obtenidos radica en mostrar los efectos a largo plazo que tiene el consumo repetido de cannabis sobre la conducta locomotora. De esta forma, se observó que la primera administración de cannabis causa efectos en la conducta locomotora y que esos efectos, producto de la administración repetida de la droga, se hacen cada vez menores, adquiriendo lo que se conoce como tolerancia. Además de lo anterior, la investigación realizada tiene el potencial de informar a terapias que se utilizan para tratar a personas que sufren de trastornos por consumo de sustancia, como la conocida cue exposure therapy o terapia de exposición a claves, que consiste en reducir las respuestas frente a las claves ambientales que predicen la droga luego de presentarlas por sí solas, es decir, sin la administración de la droga. De esta forma, el conocer las diferencias en la importancia que tienen las claves ambientales en el desarrollo de la tolerancia según cada droga, puede ayudarnos a planificar un mejor tratamiento para las y los pacientes que lo requieran considerando el tipo de droga por el que consultan.


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