Los gatos han sido históricamente clasificados “solitarios”, sin embargo ¿Cuánto sabemos de su conducta social? Los gatos son especies socialmente flexibles, pudiendo vivir tanto en grupos como solitarios. En la interacción entre humano y gato participa un sistema de comunicación complejo, el que incluye ronroneos específicos para el dueño, la capacidad de identificar su nombre, la voz de su dueño e incluso memorizar qué cara va con qué voz. El gato no solo se comunica con nosotros mediante vocalizaciones (maullidos y ronroneos), sino también con las miradas, incluyendo el parpadeo lento, el que favorece una comunicación humana-animal positiva. Así también, son capaces de reconocer los estados atencionales y emocionales de los humanos. Estos últimos son utilizados como elementos de referencia social en gatos, proceso en que el gato mira la reacción del humano frente a lo desconocido.
Siendo los vínculos entre los humanos y sus mascotas (animales de compañía) tan estrecho, aprender de sus sistemas de comunicación y cómo ellos nos interpretan no solo es interesante, también es importante para mejorar nuestra relación con ellos.
Hasta la fecha, la comunicación humano-gato ha sido poco estudiada. En otras especies, como los perros, se ha descrito la conducta de “mostrar” usando la “alternación de la mirada” del animal entre el humano y el objetivo de interés. Esta conducta ha sido menos descrita en gatos, considerando las particularidades de este animal. Frente a esto, Zhang y colaboradores (2021), estudiaron esta conducta, en felinos, en: “Feline communication strategies when presented with an unsolvable task: the attentional state of the person matters”.
En este estudio, los gatos se enfrentaron a 2 situaciones: 1) Solucionable: con alimento accesible desde un recipiente sin tapa y 2) No solucionable: el alimento está en un recipiente cerrado. También, se realizó bajo 2 estados de la cuidadora: Atenta (manteniendo contacto visual) o Desatenta/distraída (no disponible).
En el caso no solucionable, los gatos mostraron más (alternaron miradas entre humano y recipiente), pero se mantuvieron menos contacto con la cuidadora y el recipiente (más alejados), comparada a la solucionable. Respecto al estado atencional, los gatos miraron más a la cuidadora y presentaron un mayor número de acercamientos al recipiente cuando la cuidadora estaba atenta.
En este estudio se determinó que los gatos son flexibles al momento de comunicarse con el humano, cambiando su conducta según la situación y estado atencional (atenta/distraída) de la persona. Los estudios acerca de la comunicación humano-gato son escasos, un mayor conocimiento en este tema promueve mejores interacciones entre ambas especies e incrementa el bienestar felino.
Referencia:
https://link.springer.com/article/10.1007/s10071-021-01503-6


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